Acerco mi nariz a esa copa de color terracota. Aparecen muchas notas especiadas, balsámicas (como pastel), menta, licoroso. Hay notas animales como establo, algo mineral que me recuerda el grafito. En la boca el tanino sigue vivo, sedoso.
Esa nota de cata es casi textual a la que escribí-debo reconocerlo impactada-el pasado jueves cuando probé la cosecha 1989 de Don Melchor. Sí, tal como leen. El clásico vino de Puente Alto mostraba 20 años después una de sus primeras cosechas (la oficial es 1987) la nobleza de su origen y cómo confirma que ha envejecido con todo el rango de su clase.
Melchor es hoy parte de una iconografía, pero no siempre ha sido así. Enrique Tirado, su enólogo jefe cuenta como si hubiera estado ahí cuando Goetz von Gersdorff (enólogo) y los propietarios Rafael Guilisasti y Alfonso Larraín viajaron hasta Burdeos con varias botellas bajo el brazo para tratar de convencer al mítico maestro de enólogos, Emile Peynaud que aceptara asesorarlos para hacer un gran cabernet de Chile. Peynaud los recibió pero estaba alejado de las asesorías por su edad, así que les recomendó a su delfín Jacques Boissenot quien hasta hoy es el asesor de Don Melchor aunque hace más de 10 años que no viaja a Chile, pero sí recibe sagradamente en su laboratorio de Burdeos las muestras enviadas por Tirado y al espigado enólogo en julio. Durante 15 días se dedican a definir la mezcla final de Melchor. La 2009 ya existe. Boissenot, era que no, hace el mismo trabajo para los más renombrados châteaux de Burdeos.
Tirado nos ofrece una presentación exhaustiva del viñedo pero lo que queremos rescatar en esta columna es cómo puede envejecer un gran tinto chileno. De lo noble que se muestra incluso 20 años después y cómo, aunque con cambios evidentes, sigue la columna trazada a mediados de los ochenta.
El vino ’89 como les contaba-y que está a la venta en la tienda de Concha y Toro en Pirque-es un verdadero manjar. Una delicia para beber sola. Luego probamos la cosecha 1993 potente, con mucha nota animal tipo cuero y con una clara definición de su año: concentración y tanino más cálido. Melchor 1999 con un 7% de Cabernet Franc es muy maduro, casi dulce pero con una boca cálida, grasa, muy envolvente. Uno de los Iconos chilenos mejor conservados de esa cálida vendimia.
El hoy de Melchor es la etiqueta 2006 que está actualmente en el mercado con un 4% de Cabernet Franc y con una nariz de gran intensidad, licor de guinda. Notas a chocolate, café y algo especiado y de humo. En la boca es largo, de un tanino muy fino, suave, quizás no tan concentrado, pero muy elegante.
Lo más interesante es ver que la senda de elegancia con concentración impuesta por Tirado en los últimos años, consigue en unas muestras de barrica de 2008 mantener su camino sin salirse ni un milímetro. Puede haber más o menos fruta, más o menos especias pero Don Melchor sigue ahí solemne y encantador.
Esa nota de cata es casi textual a la que escribí-debo reconocerlo impactada-el pasado jueves cuando probé la cosecha 1989 de Don Melchor. Sí, tal como leen. El clásico vino de Puente Alto mostraba 20 años después una de sus primeras cosechas (la oficial es 1987) la nobleza de su origen y cómo confirma que ha envejecido con todo el rango de su clase.
Melchor es hoy parte de una iconografía, pero no siempre ha sido así. Enrique Tirado, su enólogo jefe cuenta como si hubiera estado ahí cuando Goetz von Gersdorff (enólogo) y los propietarios Rafael Guilisasti y Alfonso Larraín viajaron hasta Burdeos con varias botellas bajo el brazo para tratar de convencer al mítico maestro de enólogos, Emile Peynaud que aceptara asesorarlos para hacer un gran cabernet de Chile. Peynaud los recibió pero estaba alejado de las asesorías por su edad, así que les recomendó a su delfín Jacques Boissenot quien hasta hoy es el asesor de Don Melchor aunque hace más de 10 años que no viaja a Chile, pero sí recibe sagradamente en su laboratorio de Burdeos las muestras enviadas por Tirado y al espigado enólogo en julio. Durante 15 días se dedican a definir la mezcla final de Melchor. La 2009 ya existe. Boissenot, era que no, hace el mismo trabajo para los más renombrados châteaux de Burdeos.
Tirado nos ofrece una presentación exhaustiva del viñedo pero lo que queremos rescatar en esta columna es cómo puede envejecer un gran tinto chileno. De lo noble que se muestra incluso 20 años después y cómo, aunque con cambios evidentes, sigue la columna trazada a mediados de los ochenta.
El vino ’89 como les contaba-y que está a la venta en la tienda de Concha y Toro en Pirque-es un verdadero manjar. Una delicia para beber sola. Luego probamos la cosecha 1993 potente, con mucha nota animal tipo cuero y con una clara definición de su año: concentración y tanino más cálido. Melchor 1999 con un 7% de Cabernet Franc es muy maduro, casi dulce pero con una boca cálida, grasa, muy envolvente. Uno de los Iconos chilenos mejor conservados de esa cálida vendimia.
El hoy de Melchor es la etiqueta 2006 que está actualmente en el mercado con un 4% de Cabernet Franc y con una nariz de gran intensidad, licor de guinda. Notas a chocolate, café y algo especiado y de humo. En la boca es largo, de un tanino muy fino, suave, quizás no tan concentrado, pero muy elegante.
Lo más interesante es ver que la senda de elegancia con concentración impuesta por Tirado en los últimos años, consigue en unas muestras de barrica de 2008 mantener su camino sin salirse ni un milímetro. Puede haber más o menos fruta, más o menos especias pero Don Melchor sigue ahí solemne y encantador.
Oveja Negra: No Solo Imagen
Creo que a casi todos nos asaltaba la misma pregunta. ¿Eran Via Wines, Chilcas, Chilensis, Piedra Feliz y mil marcas más un “todo”? Fue lo primero que le pregunté a Rafael Tirado, el enólogo jefe de Via Wines cuando iba a partir su speech. Se ríe y confiesa: “lo primero que hicimos fue ordenar esto. Desde sus inicios hasta hace dos años Via era mil oportunidades, lo que significaba que se creaban vinos y marcas según las necesidades de los clientes y eso era agotador y muy poco valioso para nuestra marca”. El ya canoso y alto enólogo que llegó en 2007 desde Veramonte a hacerse cargo de ese barco con más de 1.000 hectáreas propias aceptó el desafío porque todo partiría casi de cero. Y él podía ser el arquitecto del cambio.
Rafael Tirado presenta la nueva imagen de la marca Oveja Negra, pero también sus primeros vinos del Maule con Via Wines. Y parece feliz. Se nota muy concentrado en “hacernos entender” todo lo que implican estos cambios. En lo medular se establecen tres rangos de precio: Reserva para vinos mezcla, Single Vineyard para vinos monovarietales y un Lost Barrel, que es una mezcla de los mejores componentes single vineyard. Rangos de precio de 3.000, 7.000 y 12 mil pesos, el último vino.
Tirado enfatiza que son vinos con el ADN del Maule y que son parte de su propia historia como enólogo, ya que en sus inicios fue el titular de TerraNoble (Talca) y hoy desarrolla su proyecto personal Ribera del Lago en Colbún. Tirado cree en el Maule y se le nota, y por eso no se cansa de buscar los mejores cuarteles definiendo claramente un estilo frutal, de taninos redondos, amigables, que se vuelven más complejos en el caso de los single vineyard y lost barrel.
Lo interesante es que muchas viñas están haciendo cosas, incluso tratando de hacer más de las que humanamente son capaces de hacer y que Via Wines haga el trabajo inverso me parece muy saludable y honesto. Tirado tiene muy claro el perfil para las dos marcas de Via: Oveja Negra para un consumidor joven, atrevido, que busca vinos amigables, y Chilcas ligado a cepas y sus terroirs y también en el desarrollo de su vino Premium Red One.
Oveja Negra es el primer apronte y se muestra saludable, claro y con muy buenos vinos en su rango de precio…además de una nueva imagen súper lograda. Los Reserva parten con la iconoclasta mezcla de Sauvignon Blanc-Carmenére 2009 frutal, con algún tono pirazínico tipo espárrago y ají verde en una boca frutal, sabrosa y con un leve grosor. Muy rico. Luego un Chardonnay/Viognier más pesado pero manteniendo su buena impronta frutal. Para el final de este precio, el mejor vino de los reserva: un Cabernet Franc/Carmenére 2008 con 30% de paso por madera con una nariz neta, frutal, chocolate y especias dulces en una boca de fruta muy fresca, jugosa, y unos taninos perfectamente ensamblados. Eso que llaman un “best value”.
Aún algo apretado por la madera y por la fuerza de sus taninos, la mezcla reserva cabernet sauvignon/syrah muestra más fuerza, y taninos algo rudos que seguro se domarán con el paso de los meses.
En el rango más alto, hay dos vinos súper interesantes que aún están en barricas y que a fin de año estarán en el mercado. Entrando en la cadena de Carignan, Via Wines tenía contrato de viejas parras de Cauquenes y Tirado quiso etiquetarlo solo en el rango Single Vineyard. Un vino 2008 que muestra toda esa fruta licorosa, dulce, mentolada y floral tan intensa como seductora, con unos taninos vibrantes, acidez viva pero todo redondeado y de un final largo y sabroso. Vale la pena probarlo.
En el caso de Oveja Negra Lost Barrel, es una mezcla de 40% Carignan, 40% Syrah, 18% Carmenére y 2% Petit Verdot que dan un conjunto donde hay mezcla de frutos rojos y negros, mucha intensidad, tonos ahumados, complejos. La boca es sedosa, de rica intensidad y denso. Necesita más tiempo en botella, claramente, pero hay una calidad de taninos indiscutible.
El Maule podría seguir siendo un mar de etiquetas y con calidades muy dispares, pero los productores que han ido al rescate del Carignan, o proyectos más grandes como Via Wines que se están tomando en serio la calidad de los vinos y lo que implica llevar el nombre de la principal apelación de vinos chilenos (en cantidad de hectáreas y producción) son señales reconfortantes.
Rafael Tirado presenta la nueva imagen de la marca Oveja Negra, pero también sus primeros vinos del Maule con Via Wines. Y parece feliz. Se nota muy concentrado en “hacernos entender” todo lo que implican estos cambios. En lo medular se establecen tres rangos de precio: Reserva para vinos mezcla, Single Vineyard para vinos monovarietales y un Lost Barrel, que es una mezcla de los mejores componentes single vineyard. Rangos de precio de 3.000, 7.000 y 12 mil pesos, el último vino.
Tirado enfatiza que son vinos con el ADN del Maule y que son parte de su propia historia como enólogo, ya que en sus inicios fue el titular de TerraNoble (Talca) y hoy desarrolla su proyecto personal Ribera del Lago en Colbún. Tirado cree en el Maule y se le nota, y por eso no se cansa de buscar los mejores cuarteles definiendo claramente un estilo frutal, de taninos redondos, amigables, que se vuelven más complejos en el caso de los single vineyard y lost barrel.
Lo interesante es que muchas viñas están haciendo cosas, incluso tratando de hacer más de las que humanamente son capaces de hacer y que Via Wines haga el trabajo inverso me parece muy saludable y honesto. Tirado tiene muy claro el perfil para las dos marcas de Via: Oveja Negra para un consumidor joven, atrevido, que busca vinos amigables, y Chilcas ligado a cepas y sus terroirs y también en el desarrollo de su vino Premium Red One.
Oveja Negra es el primer apronte y se muestra saludable, claro y con muy buenos vinos en su rango de precio…además de una nueva imagen súper lograda. Los Reserva parten con la iconoclasta mezcla de Sauvignon Blanc-Carmenére 2009 frutal, con algún tono pirazínico tipo espárrago y ají verde en una boca frutal, sabrosa y con un leve grosor. Muy rico. Luego un Chardonnay/Viognier más pesado pero manteniendo su buena impronta frutal. Para el final de este precio, el mejor vino de los reserva: un Cabernet Franc/Carmenére 2008 con 30% de paso por madera con una nariz neta, frutal, chocolate y especias dulces en una boca de fruta muy fresca, jugosa, y unos taninos perfectamente ensamblados. Eso que llaman un “best value”.
Aún algo apretado por la madera y por la fuerza de sus taninos, la mezcla reserva cabernet sauvignon/syrah muestra más fuerza, y taninos algo rudos que seguro se domarán con el paso de los meses.
En el rango más alto, hay dos vinos súper interesantes que aún están en barricas y que a fin de año estarán en el mercado. Entrando en la cadena de Carignan, Via Wines tenía contrato de viejas parras de Cauquenes y Tirado quiso etiquetarlo solo en el rango Single Vineyard. Un vino 2008 que muestra toda esa fruta licorosa, dulce, mentolada y floral tan intensa como seductora, con unos taninos vibrantes, acidez viva pero todo redondeado y de un final largo y sabroso. Vale la pena probarlo.
En el caso de Oveja Negra Lost Barrel, es una mezcla de 40% Carignan, 40% Syrah, 18% Carmenére y 2% Petit Verdot que dan un conjunto donde hay mezcla de frutos rojos y negros, mucha intensidad, tonos ahumados, complejos. La boca es sedosa, de rica intensidad y denso. Necesita más tiempo en botella, claramente, pero hay una calidad de taninos indiscutible.
El Maule podría seguir siendo un mar de etiquetas y con calidades muy dispares, pero los productores que han ido al rescate del Carignan, o proyectos más grandes como Via Wines que se están tomando en serio la calidad de los vinos y lo que implica llevar el nombre de la principal apelación de vinos chilenos (en cantidad de hectáreas y producción) son señales reconfortantes.
Viña El Aromo premiada en Bruselas
El vino Dogma reserva cabernet sauvignon syrah 2006 de Viña El Aromo, obtuvo Gran medalla de oro en el XV Concurso Mundial de Bruselas donde participaron más de 6 mil variedades de vinos, procedentes de 48 países distintos. En el prestigioso certamen, donde participan 240 catadores expertos de todo el mundo, también se destacó Aromo Barrel Selection 2006, logrando una medalla de Oro.Para Viña El Aromo, estos resultados son el producto de un acucioso trabajo, que representa su larga tradición vitivinícola combinada con la modernidad de las nuevas generaciones que trabajan en la viña ubicada en el valle del Maule. Según El Aromo, Dogma Reserva 2006, es un ensamblaje que entrega un perfecto balance y armonía entre las ricas notas frutales propias de las más finas uvas varietales y la equilibrada maduración en roble en barricas francesas y americanas.
Villard: El Señor del Pinot Noir

En la mesa hay Pinot Noir desde 1996 hasta 2007. Algo menos de un lustro de una historia casi ininterrumpida que une a Villard indisolublemente con el Pinot Noir, uno que se apega a un estilo donde la fruta es protagonista por sobre la madurez y donde la frescura lleva las de ganar. Una historia con bemoles, como toda buena historia, y que no pretende tener un punto final.
Thierry Villard junto a su hijo Jean Charles y la enóloga Ana María Pacheco, saben que una de sus fortalezas es variedad difícil, delicada y tan especial llamada Pinot Noir. Un variedad que tiene una radiografía más bien escasa en Chile y que recién hace unos años muestra algo más de fruta y aún está en el camino de encontrar su propia identidad made in Chile.
Si repasamos algo sobre el Pinot Noir no olvidemos que su cuna está en la bella ciudad de Borgoña, Francia y que ahí no sólo es la estrella de las variedades tintos sino que también un producto de orgullo y símbolo de estatus. Los Pinot de la Borgoña han sido por décadas símbolo de poder y prestigio y es hoy uno de los vinos más cotizados del mundo, especialmente si proviene de algunas de sus apelaciones más cotizadas como Vosne o zonas más amplias como Le Chambertin AC.
Con los años y en eso influyó fuertemente la película “Sideways” o “Entre Copas”, el público quiso tener acceso a la delicadeza y elegancia que prometía la Borgoña…pero a menor costo. Aparecieron Nueva Zelanda, Oregon en Estados Unidos, Australia e incluso Chile.
Nuestro camino no ha sido fácil, y hemos pasado de vinos muy maduros, maderizados, hasta algunos verdes y con acideces al borde de lo desagradable. Lo interesante pasa por el trabajo clonal y, por fin darle una identidad chilensis a esos vinos. Y ahí Villard es protagonista.
El camino de Villard con el Pinot Noir ha estado marcado por una búsqueda de identidad en pro de vinos que respetan la fruta por sobre todas las cosas. Degustando la gama de 14 vinos presentados, uno se puede encontrar con vinos aún muy agradables de beber, aunque con mucha evolución como el ’96 u otros llenos de vida y con una paleta de aromas y sabores todavía interesantes como en 2000. Si vemos lo que ha pasado con los vinos Villard de la línea Expresión veremos un poco más de madurez y concentración pero nada que entorpezca el placer de beberlos. En el caso de las líneas Grand Reserve y Grand Vin la complejidad de los aromas y la elegancia de los taninos está muy presente, especialmente en la gran cosecha 2007. Un estupendo vino para ir a comprar sí o sí.
Villard, quizás en un circuito más pequeño o underground, es un actor serio y lleno de buenas intenciones con el Pinot Noir. Póngalo en su lista.
Más sobre el Pinot Noir:
-Variedad de origen francés, específicamente de la zona de la Borgoña.
-Su vino más famoso y uno de los caros del mundo es Romanée Conti.
-Hoy Chile tiene 1.412 hectáreas de la variedad, siendo Casablanca y San Antonio sus principales exponentes.
-Aromas: a frutos rojos, algunos vegetales, terrosos y animales
-Paladar: los grandes vinos de la Borgoña y algunos del Nuevo Mundo, exhiben un gran nivel de complejidad con la guarda en botella. Hoy se suele disfrutar de los aromas y sabores frutales de los vinos que se pueden consumir jóvenes.
-Servicio: se recomienda que los vinos más jóvenes ya sean varietales o reservas se sirvan fríos a nomás de 15°C. En el caso de vinos más complejos, pueden llegar a los 17°C.
-Armonía: un clásico es con pato. Otras opciones son pescados grasos, pastas, algunos quesos, entre otros.
Thierry Villard junto a su hijo Jean Charles y la enóloga Ana María Pacheco, saben que una de sus fortalezas es variedad difícil, delicada y tan especial llamada Pinot Noir. Un variedad que tiene una radiografía más bien escasa en Chile y que recién hace unos años muestra algo más de fruta y aún está en el camino de encontrar su propia identidad made in Chile.
Si repasamos algo sobre el Pinot Noir no olvidemos que su cuna está en la bella ciudad de Borgoña, Francia y que ahí no sólo es la estrella de las variedades tintos sino que también un producto de orgullo y símbolo de estatus. Los Pinot de la Borgoña han sido por décadas símbolo de poder y prestigio y es hoy uno de los vinos más cotizados del mundo, especialmente si proviene de algunas de sus apelaciones más cotizadas como Vosne o zonas más amplias como Le Chambertin AC.
Con los años y en eso influyó fuertemente la película “Sideways” o “Entre Copas”, el público quiso tener acceso a la delicadeza y elegancia que prometía la Borgoña…pero a menor costo. Aparecieron Nueva Zelanda, Oregon en Estados Unidos, Australia e incluso Chile.
Nuestro camino no ha sido fácil, y hemos pasado de vinos muy maduros, maderizados, hasta algunos verdes y con acideces al borde de lo desagradable. Lo interesante pasa por el trabajo clonal y, por fin darle una identidad chilensis a esos vinos. Y ahí Villard es protagonista.
El camino de Villard con el Pinot Noir ha estado marcado por una búsqueda de identidad en pro de vinos que respetan la fruta por sobre todas las cosas. Degustando la gama de 14 vinos presentados, uno se puede encontrar con vinos aún muy agradables de beber, aunque con mucha evolución como el ’96 u otros llenos de vida y con una paleta de aromas y sabores todavía interesantes como en 2000. Si vemos lo que ha pasado con los vinos Villard de la línea Expresión veremos un poco más de madurez y concentración pero nada que entorpezca el placer de beberlos. En el caso de las líneas Grand Reserve y Grand Vin la complejidad de los aromas y la elegancia de los taninos está muy presente, especialmente en la gran cosecha 2007. Un estupendo vino para ir a comprar sí o sí.
Villard, quizás en un circuito más pequeño o underground, es un actor serio y lleno de buenas intenciones con el Pinot Noir. Póngalo en su lista.
Más sobre el Pinot Noir:

-Variedad de origen francés, específicamente de la zona de la Borgoña.
-Su vino más famoso y uno de los caros del mundo es Romanée Conti.
-Hoy Chile tiene 1.412 hectáreas de la variedad, siendo Casablanca y San Antonio sus principales exponentes.
-Aromas: a frutos rojos, algunos vegetales, terrosos y animales
-Paladar: los grandes vinos de la Borgoña y algunos del Nuevo Mundo, exhiben un gran nivel de complejidad con la guarda en botella. Hoy se suele disfrutar de los aromas y sabores frutales de los vinos que se pueden consumir jóvenes.
-Servicio: se recomienda que los vinos más jóvenes ya sean varietales o reservas se sirvan fríos a nomás de 15°C. En el caso de vinos más complejos, pueden llegar a los 17°C.
-Armonía: un clásico es con pato. Otras opciones son pescados grasos, pastas, algunos quesos, entre otros.
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